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martes, 10 de octubre de 2023

La espada de la justicia dominicana: solo para “Grillos” y “Zacatecas”


Neo Carmona 


Para el año 2021, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) señalaba que la mortalidad neonatal en la República Dominicana, estimada en ese momento en un 19.4 por cada 1,000 nacidos vivos, era superior a la media en América Latina. Esto a pesar de reconocer que el país contaba con un ingreso medio y una elevada cobertura de control prenatal (98.9%) y de parto institucional (97.5%).

De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud (SNS), en el primer trimestre de este año 2023, la tasa nacional de mortalidad neonatal fue de un 17.4%, lo que según explicó su director el doctor Mario Lama, refleja el resultado de las políticas de la institución y sus esfuerzos para reducir esas cifras que, en el año 2022, eran de un 20.6%.

Desde el 3 de enero del 2022 hasta el 23 de enero del 2023, el SNS registró 2,982 muertes “infantiles”, según detalla un trabajo periodístico del Listín Diario publicado el 18 de abril del presente año bajo la firma del periodista Sauro Scalella.

En febrero de este año, un mes de tan solo 28 días, la muerte de 34 niños en el Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Minas, según SNS y la dirección del centro hospitalario por “un brote infeccioso”, activaba las alarmas de una crisis de salud, como acertadamente titulaba el trabajo de Scalella.

Que, en un país con esos increíbles datos, de los cuales conviene dudar que en realidad reflejan la totalidad de las cifras dado, como pudimos ver en un trabajo realizado por Nuria Piera a la manipulación de registros, así como la ausencia de las cifras exactas de las muertes de neonatos que se dan a nivel privado, tal vez, o sin tal vez, lo más normal resultaría ser que un día cualquiera se mueran 6 niños.

Ahora bien, que esos 6 niños hayan sido encontrados por un empleado del cementerio a las 6:30 de la mañana, envueltos en fundas y tirados como si tal cosa en la puerta del cementerio, reflejan todo un esquema de irresponsabilidades públicas y privadas, de las autoridades de salud, del hospital, de la funeraria involucrada, que empiezan muy alto por allá por el ministerio y el SNS pero que la espada de la justicia dominicana solo ha podido alcanzar hasta la parte más vulnerable y fina de la soga. Y, por qué no, la que menos responsabilidad tiene en el proceso: el chófer de una funeraria y un “Zacatecas” no oficial del cementerio apodado el “Grillo”. Sí, no se rían, así es. Un “Zacatecas” no oficial pues, según la dirección del camposanto, este trabaja no para el ayuntamiento sino para la funeraria, dentro del ayuntamiento. ¡Vaya perla!

Así las cosas, un mes de prisión preventiva para dos infelices por, según el Ministerio Público, asociación de malhechores y profanación de cadáveres de neonatos. Mientras tanto, en la dirección del cementerio Cristo Salvador, del Ayuntamiento de Santo Domingo Este, el dueño de la funeraria, la dirección del hospital, el Servicio Nacional de Salud (SNS) y el Ministerio de Salud Pública, todos y todas, ¡bien gracias!

A nadie en el Ministerio Público, ni tampoco al juez que dictó sentencia, les preocupó hacerse algunas preguntas que establezcan las debidas responsabilidades de las instituciones, negocios y autoridades involucradas, y que a todas luces refleja un modus operandi “institucionalizado” como normal y del que nos hemos dado cuenta tan solo porque el “Grillo” estaba bebiendo y, como afirmó él mismo, “borró con eso”.

1. ¿Cuál es el protocolo para enterrar dignamente a un neonato que muera en cualquier hospital o maternidad de este país?

2.    Por concepto de servicios funerarios de esa naturaleza, ¿a cuánto asciende la suma que el Estado, a través del hospital, paga a la Funeraria Popular?

3. Una vez recibido los cadáveres por la funeraria, que asumo el acuerdo debe incluir el uso de ataúdes para el entierro digno, el protocolo ¿es meterlos en una funda o dejarlos en la misma funda en la que los entregó el hospital?

4. ¿En qué condiciones se entierran los neonatos en el cementerio?

5. ¿En una fosa común?

6. ¿De manera individual?

7. ¿En nichos?

8. ¿Con o sin lápidas?

9. ¿Cuánto cobra la administración del cementerio en el proceso?

10. ¿Quiénes se son los beneficiarios últimos de este maldito desorden?

11. ¿Podemos hablar de justicia verdadera cuando su espada solo llega hasta los infelices y se detiene, como afirmaba Balaguer de la corrupción, en las puertas de los despachos?

Y si no podemos hablar de justicia verdadera, como evidentemente no podemos, aún menos de institucionalidad cuando el funcionariado no es capaz de asumir ninguna responsabilidad y pagar las consecuencias. Si no con la cárcel como en el caso de el “Grillo” y el chofer, al menos con la destitución del cargo si no tiene la suficiente dignidad y vergüenza como para renunciar por su cuenta.

¡Vamos lejos en el camino de las barbaridades que ni siquiera se dieron en Macondo!

 

El autor es servidor universitario

 

viernes, 18 de febrero de 2022

Preservaremos la UASD que hemos logrado

Preservaremos la UASD que hemos logrado 

 

“Quien tenga miedo, que se compre un gato prieto”.

Refrán popular

 

Neo Carmona 

La Guerra Patria de Abril del 1965 inspiró el Glorioso Movimiento Renovador del 1966 el cual, a su vez, le arrebató nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo a los esbirros de la tiranía trujillista y nos legó una universidad abierta, plural, democrática, participativa y al servicio del pueblo; convirtiéndose de esta forma en el patrimonio cultural y social más importante de la República Dominicana.  

De su permanencia como la principal institución de educación superior del país, aportando los profesionales, las profesionales y las propuestas e investigaciones pertinentes y necesarias que demanda el desarrollo nacional sostenible depende, en gran medida, por no decir completamente, el futuro de la nación.  

Por ende, nuestro mayor compromiso es preservarla para que las presentes y futuras generaciones encuentren en ella las mismas oportunidades de crecimiento, preparación académica e intelectual y de nivelación social que hemos venido encontrando todos y cada uno de nosotros. Y, más aún, para que podamos acompañarlos en su inserción con éxito al mercado laboral competitivo y aportar al desarrollo de la República, hacerla más justa y equitativa, como fue el sueño de los Padres de la Patria, los Héroes de la Restauración, así como de Constanza, Maimón y Estero Hondo; y de la propia Revolución de Abril que lideró el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.  

Es aquí precisamente donde radica la importancia que tienen las próximas elecciones a celebrarse el miércoles 15 de junio. Debemos elegir un equipo de académicos y académicas verdaderamente comprometidos y comprometidas, del más alto perfil y solvencia moral que garanticen, representen y salvaguarden los mejores intereses de la institución.  

Solo eligiendo a sus mejores hijos e hijas para dirigir sus destinos podremos los uasdianos y las uasdianas cumplir nuestra misión para con el futuro de la Universidad Primada de América. Y que esta pueda enfrentar con éxito los desafíos que demanda el panorama mundial actual de la educación superior de calidad, vanguardia y excelencia; en una sociedad cada día más cambiante y en constantes convulsiones.  

Lo contrario sería dejarla caer en manos inexpertas e improvisadas en la gerencia, que solo la ven como una corporación económica para beneficio propio y de sus intereses, a todas luces ajenos a la naturaleza académica, social, educativa y sin fines de lucro de nuestra Universidad Primada de América.  

Se hace necesario, por tanto, que reflexionemos profundamente, tanto sobre el modelo de universidad que necesitamos afianzar, desarrollar y que la nación dominicana requiere para consolidarse, como de aquel modelo que jamás podemos permitir asuma la dirección de la academia pues, sin lugar a dudas, significaría su aniquilación total, así como también de los más grandes anhelos de libertad y de progreso de la sociedad que tanto espera y necesita de nosotros.   

Hoy podemos decir con orgullo que, gracias al trabajo y dedicación de nuestras actuales autoridades, encabezadas por nuestra rectora magnífica, doctora Emma Polanco Melo, y demás miembros del Honorable Consejo Universitario, la UASD se ha fortalecido institucionalmente, ha recuperado su imagen pública así como la confianza del gobierno y de los diferentes estamentos de la sociedad civil, que había perdido, precisamente, con el concurso entusiasta de la gestión incapaz e irresponsable de quienes hoy intentan a toda costa convertir nuestra institución en su plataforma económica y de enriquecimiento por excelencia. Y, con lo bien que les fue a algunos en el pasado reciente, no es para menos que lo pretendan.  

Por suerte, contamos con un líder como el Doctor Jorge Asjana David. Un académico puro, formado en las aulas de nuestra universidad, desde donde sigue formando profesionales del más alto nivel y competencias. Un profesional de prestigio, con el más amplio reconocimiento de sus pares; un verdadero gerente académico, fruto de una trayectoria impecable, transparente y en defensa siempre de la institucionalidad y reglamentaciones internas.  

Con Jorge Asjana, acompañado de la Gran Alianza Nacional, integrada, principalmente, por sus cuatro vicerrectores: Doctora Rosel Fernández Lerebours, Docente; Maestro Alexi Martínez Olivo, Administrativo; Ingeniero Amparo Céspedes Hidalgo, de Investigación y Posgrado; y Doctor Bautista –Radhamez-  López García, de Extensión; todos con impecables trayectorias académicas, gerenciales y sociales, decanos actuales con importantes logros que exhibir en beneficio de la UASD y la sociedad. Pero, además, compuesta por los universitarios y universitarias de buena voluntad a quienes nos duele la universidad y su prestigio, seguiremos defendiendo este patrimonio que es nuestra Universidad Primada de América.  

Sabemos que nos enfrentamos a un poder sin escrúpulos, lleno de las más bajas pasiones y capaz de cualquier cosa con tal de lograr sus malsanos objetivos. Pero no tenemos miedo, tenemos la verdad y la dignidad de nuestro lado.   

Así como los derrotamos aquella vez, lo derrotaremos en esta ocasión, de forma más fuerte y contundente.

 

Y se los voy a demostrar.

 

El autor es servidor universitario

lunes, 25 de octubre de 2021

El presidente Luis Abinader es el principal garante de la Autonomía de la UASD


Neo Carmona 

La Universidad Primada de América es el patrimonio cultural y social más importante con que cuenta la República Dominicana. Y su autonomía, carácter social, plural, democrático y abierta a todas las corrientes del pensamiento, es el legado más genuino de la Guerra Patria de Abril del 1965 y el Glorioso Movimiento Renovador, que le arrancó nuestra UASD a los esbirros de la tiranía trujillista y la convirtió en la cuna de las ideas más progresistas y de defensa de las libertades del pueblo dominicano. 

Como líder de la Nación, el presidente Luis Abinader Corona es el principal garante de la institucionalidad, desarrollo, autonomía e independencia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Si recordamos que la Autonomía Universitaria está consagrada en la Constitución de la República, el compromiso del presidente es doble pues, al asumir su cargo, juró cumplir y hacer cumplir la Carta Magna. Es decir, no estamos hablando de cualquier cosa. 

Superado este punto, no podemos hablar de una UASD que ejerza plenamente sus facultades constitucionales si esta no puede llevar a cabo sus elecciones ordinarias para elegir a sus autoridades libremente, sin la intervención directa del Gobierno, que no es parte del proceso y que, por demás, debe procurar, sobre todo con su neutralidad, a que estas se realicen de forma diáfana, transparente y democrática como ha sido nuestra costumbre. 

El presidente Abinader, en quién este pueblo dominicano depositó sus esperanzas de Cambio real e institucionalidad y modernización del Estado. Que nombró a una jueza de trayectoria impecable e imparcial frente al Ministerio Público, como la magistrada Miriam Germán Brito. Y que para garantizar la necesaria independencia de la justicia dominicana le propone a la sociedad una reforma constitucional que, inclusive, limita los poderes del ejecutivo, no puede ser el mismo presidente que mire hacia otro lado mientras directamente del interior del gobierno, y específicamente en su nombre, se comprometen los recursos del Estado, se ofrecen prebendas y se amenaza a profesores, dirigentes políticos, estudiantiles y empleados para tratar de imponer en la UASD un proyecto rectoral que, por su naturaleza y carácter, no cuenta con el respaldo de la mayoría de la comunidad universitaria. Eso sería, además de doble moral descarada, parte de la corrupción gubernamental que el propio presidente ha demostrado combatir. 

El presidente Luis Abinader no puede permitir que se afecten sus buenas relaciones con la UASD, se dañe la imagen de su gobierno y se ponga en entredicho su palabra por aquellos asistentes y ministros que, ciegos de poder, hoy mantienen vigentes las prácticas malsanas que tanto mal le han hecho a nuestra sociedad. 

Es su imagen, su palabra, su compromiso; es su Gobierno. Pero, sobre todo, es el anhelo más profundo de Cambio en la administración del Estado y en el ejercicio político que él nos prometió a todos los dominicanos y las dominicanas.

 

El autor es servidor universitario

lunes, 26 de julio de 2021

Los que falsifican la firma del Presidente [1]

Neo Carmona

Presidente Luis Abinader
Al ser Luis Abinader un empresario, y junto a su familia dueño de una universidad privada, lo más lógico que se me hizo pensar fue que una vez siendo presidente de la República, este no estaría interesado en que la Universidad Autónoma de Santo Domingo se desarrollara. En mi última convicción, me hice a la idea de que bajo su administración el apoyo del gobierno a la UASD sería el mínimo, por no decir ninguno. O peor aún, que favorecería su negocio en la educación privada por encima de la responsabilidad del Estado de financiar la educación pública y propiciarla de calidad.

Para mi sorpresa, lo admito, tres días antes de su juramentación, el entonces presidente electo Luis Abinader se reunió con nuestra rectora la doctora Emma Polanco Melo y no solo le manifestó su respeto y admiración por la Universidad Primada de América, de la que su padre José Rafael Abinader fue vicerrector administrativo y miembro importante del Glorioso Movimiento Renovador, sino que se comprometió a que en su gestión la academia sería una de sus prioridades. 

Pero Luis Abinader estaba muy lejos de dejar de sorprenderme en su relación con la UASD. Y marcando un precedente inédito en la historia, tan solo unos días después de ser investido Presidente Constitucional de la República vendría con los principales funcionarios del gobierno a reunirse con nuestra rectora y el Consejo Universitario. Y no vendría con las manos vacías sino con 234.5 millones de pesos asignados en partida especial a la academia como apoyo logístico y financiero para el desarrollo y finalización efectiva del año académico, en pleno auge de la pandemia provocada por el COVID-19 y totalmente llevado a cabo en la modalidad virtual.

Al mismo tiempo, el respaldo a la universidad estatal no sería solo económico sino también moral, después de años de gobiernos que marginaron el rol de la UASD como conciencia crítica de la nación, con el presidente Luis Abinader en el gobierno nuestra institución empezó a ser respetada, incluso consultada en la toma de las decisiones más trascendentales de la educación, la salud, la economía y el país.

El mensaje del presidente había sido contundente: La universidad contaría con su apoyo y del gobierno. Y ese apoyo sería institucional: en la mejora de sus procesos académicos, administrativos, servicios estudiantiles, investigaciones, infraestructuras pertinentes, calidad educativa,  así como mejores condiciones de vida y de trabajo para el personal docente y administrativo.

Pero, por si las dudas, de acuerdo a las informaciones de la más absoluta credibilidad que poseemos, el presidente habría dejado bien claro a su equipo de asistentes y ministros de las más íntima confianza vinculados al quehacer político de la UASD, a pesar de que les reconocía el derecho de cada uno a tener simpatías por uno y otro candidato a la rectoría de la academia en las elecciones del próximo año, que él no iba a inmiscuirse en los procesos internos de la UASD, mucho menos iba a utilizar el poder y los recursos del Estado para imponer un candidato. Él seguiría apoyando a la UASD en su avance institucional, como parte de la responsabilidad y compromiso del gobierno y de él mismo como mandatario. Por lo cual les habría exhortado tanto a no interferir en el proceso como de hacerlo en nombre de él o del gobierno. Más, como el poder obnubila, las palabras del presidente cayeron en oídos sordos. Y el chantaje politiquero, comprometiendo directamente al jefe del Estado, no ha hecho sino intensificarse.

A los profesores, profesoras, empleados y empleadas que han sido nombrados y nombradas por el presidente en alguna función pública, estos amigos nuestros les dicen que ese nombramiento es para que apoyen “a su candidato a la rectoría de la UASD” y no que sea fruto de su trabajo, preparación y experiencia. Lo mismo se les dice a quiénes del gobierno anterior permanecen en sus cargos. Y los nombramientos que se ofrecen en el Estado a nombre del propio presidente Luis Abinader para que apoyen “a su candidato a la rectoría”, dan para llenar varios de los ministerios más numerosos. En sentido contrario, las cancelaciones con las que se amenazan los dejarían vacíos. Del mismo modo, se ofrecen otros beneficios como becas, contratas, preferencia en licitaciones y hasta exenciones de impuestos, comprometiendo así la institucionalidad del Estado en favor intereses personales totalmente incompatibles con el beneficio del más importante patrimonio cultural que tiene la sociedad dominicana, nuestra universidad.

El presidente Abinader, que ha demostrado un interés real en la educación superior pública de calidad y a la vanguardia, así como en el avance de la Universidad Primada de América y bienestar de la familia universitaria, no se merece que funcionarios de su más estrecha confianza y cercanía, contrario a su determinación en hacer una gestión de Cambio para el país, comprometan su nombre y la institucionalidad del gobierno en favor de una propuesta rectoral que por demás no tiene vocación ni visión académica, sin logros importantes que exhibir durante el paso por la gerencia universitaria de sus protagonistas y que, con la improvisación que les ha caracterizado siempre, no harían más que echar por tierra las iniciativas del presidente en favor de una universidad de calidad para el servicio de todos y todas, orgullo de la sociedad dominicana y de su propio gobierno que la viene apoyando, inclusive desde antes de su juramentación como tal.

Por suerte, como dice mi amigo Pablo Valdez, que además es nuestro vicerrector administrativo: “La Universidad es otra cosa”. La comunidad académica no permitirá que el chantaje politiquero asalte el presente y mejor futuro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Tampoco lo permitirá el propio Presidente.

 

El autor es servidor universitario


jueves, 6 de mayo de 2021

La desesperación de quienes no tienen nada que aportar al desarrollo de la UASD

Neo Carmona 

Lo que se espera de un candidato serio es que su campaña política se base en propuestas programáticas tendentes a beneficiar y mejorar la calidad de vida del colectivo social que aspira a dirigir.

Si este colectivo está compuesto por académicos, académicas, pensadores críticos, intelectuales, formadores y formadoras de conocimientos del más alto nivel, como lo es el profesorado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, se hace evidente que la calidad del debate y la seriedad de esas propuestas debe responder a la altura intelectual y cultural del personal docente del patrimonio social más importante del país.

Lo contrario a esto, es decir, las mentiras politiqueras con las que fácilmente se engañarían a obreros y obreras que no tuvieron la oportunidad de formarse es, sencillamente, tomar a nuestros docentes y nuestras docentes como tontos y tontas útiles, así como insultar la inteligencia que tantos sacrificios les ha costado cultivar a través del tiempo y la preparación continua.

Y es eso precisamente lo que ha venido haciendo el grupo que adversa el proyecto académico que encabeza el próximo rector de nuestra Universidad Primada de América, el Doctor Jorge Asjana David. Esto producto de la desesperación al quedar desnudados ante la familia universitaria a la que tienen más de siete años engañando con apoyos y números que no tuvieron ni siquiera en su mejor momento.

Han sido incapaces de presentar al electorado universitario una opción creíble de gestión que convenza a la comunidad académica de la idoneidad de su propuesta para beneficio de todos y todas. Sencillamente, porque en su concepción de la institución no la ven más allá de ser un medio para la satisfacción de sus intereses que, por demás, son todo menos compatibles con el modelo de universidad abierta, plural, democrática y al servicio del pueblo dominicano que le debemos al Glorioso Movimiento Renovador. Y no de un grupito como pretenden.

La docencia, la investigación, la extensión, la transparencia y el manejo correcto de los recursos, ejes transversales de la gestión universitaria, les son totalmente ajenos.

No conocen la gerencia eficaz que verdaderamente redunde en beneficio de una universidad con presupuesto extremadamente limitado y de gran responsabilidad social.

Ahora bien, son expertos en la improvisación sobre todo porque en décadas pululando en puestos de la gerencia universitaria, inclusive al más alto nivel, no hicieron más que tergiversar las funciones y responsabilidades propias de sus cargos para, como único medio de adhesión política, burocratizar los procesos que les son inherentes a los fines de poder ofertar como prebendas los derechos adquiridos de la familia universitaria para optar por las facilidades institucionales que garantizan una vida más digna. 

Sabios en su propia ignorancia, asumen que pueden comprar al personal docente, inclusive chantajearlo comprometiendo así la institucionalidad del Estado, aún cuando el presidente Luis Abinader Corona ha dado muestras contundentes de su interés en propiciar una forma de gobierno totalmente alejada de esas prácticas malsanas que tanto daño le han hecho a la sociedad dominicana.

 

El autor es servidor universitario 

 

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Un nuevo presupuesto para una nueva Universidad Primada de América


Neo Carmona

Amén de todas las medidas y correctivos internos a los que innegablemente debe abocarse la Universidad Primada de América para superar de una vez y por todas el déficit en sus nóminas y en sus operaciones cotidianas y para ganarse la confianza del Estado (también amén de que este no tiene la más mínima calidad para ello y sin que esto sirva para condicionar ni justificar el incumplimiento de las leyes) así como de toda la sociedad dominicana para que la respalde en sus justas demandas.

Amén de que la UASD debe dar muestras de que puede manejar sus finanzas y recursos económicos con responsabilidad y pulcritud y para el desarrollo exclusivo de su misión educativa en favor de los hijos y las hijas de este pueblo.

Amén de que la transparencia y el respeto a la institucionalidad deben ser los estandartes que rijan todos los procesos de la academia, internos y externos.

Lo cierto es que no podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva, que pueda afrontar con éxitos sus retos y que sea capaz de aportar a la sociedad egresados y egresadas de calidad que se inserten eficazmente al mercado productivo y laboral; una universidad que vuelva a ser la voz y la conciencia que necesita nuestro pueblo si el Estado no cumple con su obligación y le inyecta los recursos económicos que necesita y que consagran nuestras leyes y la Constitución de la República.

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva cuando nuestros docentes tienen secciones hasta con 90 estudiantes?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva sin laboratorios ni los utensilios y materiales necesarios para desarrollar las prácticas correspondientes?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva sin aulas con las condiciones mínimas para para que se lleve a cabo eficazmente el proceso enseñanza aprendizaje?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva sin invertir en investigaciones que resulten en patentes y que aporten soluciones a problemáticas sociales que afectan no solo a la República Dominicana sino a otros países y regiones?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva cuando nos vemos impedidos de ofrecer a nuestros estudiantes cada semestre las secciones necesarias y sus respectivos profesores para que puedan desarrollar en el tiempo previsto su plan de estudios?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva con planes de estudios y programas del siglo pasado en pleno siglo XXI y en la era de internacionalización, de la comunicación y de la información?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva si no somos capaces de ofrecer a nuestros estudiantes los recursos didácticos mínimos para su formación académica?

¿Podemos hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva sin profesores actualizados, sin maestrías ni doctorados porque son obreros de la tiza y el borrador y tienen que enfrentarse a la cruda realidad de 40 créditos semanales, algo que no sucede en ninguna universidad moderna, y que no les da tiempo ni siquiera para invertir en mejorar su calidad de vida?

¿Podemos de verdad hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva con una política de “puertas abiertas” que recibe a más de 40 mil nuevos bachilleres al año aún a sabiendas de que no hay ni aulas ni profesores para formarlos como se debe?

¿Podemos de verdad hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva cuando tenemos que emplear el 30% del magro presupuesto que recibimos en tratar de subsanar las deficiencias con las que llegan los bachilleres de las escuelas públicas en todas materias básicas, elementales para la formación universitaria?

¿Podemos de hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva cuando pesa más el pago de las nóminas que el apoyo a los procesos de formación de docentes y estudiantes?

¿Podemos de verdad hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva con una burocracia tan costosa?

¿Podemos de verdad hablar de educación de calidad y de una universidad competitiva con gobierno irresponsable y que no discrimina a la hora de invertir decenas de miles de millones en campañas políticas para perpetuarse en el poder y en la corrupción de sus funcionarios y funcionarias pero que no es capaz de entender que el verdadero desarrollo de los pueblos esta en invertir en su educación?

La lista de preguntas es tan interminable como tan deprimente que resulta el contundente “NO” de cada respuesta.

Es evidente que bajos las condiciones actuales de déficit y ahogamiento económico por parte del gobierno y de las elites empresariales de la educación privada que ansían quedarse con el presupuesto que nos corresponde para repartírselos entre unos cuantos y que solo sus hijos y sus hijas tengan derecho a la educación y superación personal y académica, es imposible que nuestra Institución pueda ser en verdad el faro de luz que guie a nuestro pueblo y a sus hijos e hijas, como niveladora social por excelencia y como única y mejor opción con que cuenta la juventud dominicana para su formación académica, intelectual y profesional.

Una nueva universidad, moderna, competitiva y de calidad; de excelencia, necesita un nuevo presupuesto. Si no el que le corresponde por ley, al menos el que le permita cabalmente cumplir su misión.

El autor es estudiante y servidor universitario

domingo, 11 de marzo de 2018

Perversidad legitimada

Neo Carmona*

La relación entre un profesor con sus alumnas debe circunscribirse, exclusivamente, a aquella que garantice correctamente el proceso enseñanza-aprendizaje, que es lo une a uno y otras en las aulas.  

Aun siendo cuestionable, podemos admitir una relación que se dé entre un profesor con una de sus alumnas si esta es producto del amor y/o atracción mutuos, entre dos personas adultas y con el consentimiento de ambos, estando plenamente seguros de que eso -esa relación-, es lo que quieren en ese momento.

Sin embargo, lo que jamás puede aceptarse como bueno y valido es una relación forzada, en la que media, como parte de la contradicción existente entre quien aprende y quien enseña, el poder que el profesor ejerce en el aula sobre la debilidad de la estudiante, así como el acoso, la extorsión y el chantaje para satisfacer la perversidad de un abusador, de un enfermo.

Permitir en nuestras aulas que las jóvenes estudiantes, las cuales, en su mayoría, vienen de los barrios y campos más humildes del país detrás de la enseñanza y la superación académica y personal sean abusadas de esa manera es imperdonable, inaceptable en una institución como la Universidad Primada de América que debe ser ejemplo para la sociedad dominicana y no un reflejo de sus peores males y vicios.

Estos acosadores, extorsionadores, abusadores enfermos, que se aprovechan de nuestras estudiantes y que juegan con sus sacrificios diarios y con sus sueños, valiéndose de las peores artimañas: secuestro de calificaciones, amenazas de reprobar materias que en muchos casos son secciones únicas e indispensables para concluir sus planes de estudios o para avanzar al siguiente ciclo; e inclusive amenazas de expulsión de la universidad y de cancelarles sus matrícula de por vida, no pueden seguir en los salones de clases porque esto sería permitir y aceptar esta práctica que nos debe llenar de vergüenza, en pleno siglo 21 cuando las mujeres continúan su incansable lucha por el respeto y reconocimiento social que les debemos como hombres, como sociedad.

La actitud contraria, es decir, permitirles que sigan en las aulas como si tal cosa y, peor aun, escalando en la estructura del mando universitario, esto es, acumulando más poder e influencias, lo que necesariamente se traducirá en mayor facilidad para seguir en sus aberraciones, sería mandarles un mensaje erróneo a la sociedad dominicana y a los padres y madres que con tanto esfuerzo mandan a sus hijas a la universidad para que las eduquemos, de que con sus impuestos en lugar de cuidarlas, se las acosamos y abusamos impunemente. Y, vamos a hablar claro, ¡eso es violación!

En tanto a nivel internacional hemos visto prominentes carreras artísticas, políticas y profesionales derrumbarse por estas malas prácticas en detrimento de nuestras mujeres, niñas y adolescentes, llegando a su máxima expresión con la conformación del movimiento #MeToo en Hollywood, hoy, tristemente, en la más vieja Universidad de América, hemos asistido a la legitimación de la perversidad.

Y no es eso lo que la sociedad, los padres y las estudiantes esperan de nosotros. Mucho menos lo que se merecen.  

¡Qué vergüenza!


*El autor es estudiante y servidor universitario



miércoles, 10 de enero de 2018

Reflexión necesaria sobre la UASD (1 de 3)

Neo Carmona*

Al margen del grotesco populismo que en las campañas electorales alcanza su máxima expresión, lo cierto es que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) necesita urgentemente ser reflexionada de cara a una sociedad que no puede, bajo ningún concepto, ni permitirse perder este patrimonio del pueblo dominicano que es nuestra universidad pero, mucho menos, seguirla financiando sin que esta haga los correctivos de lugar que le permitan, además de ser la universidad más antigua del continente americano, ser la primera en calidad, en servicios y excelencia; ser la primera en aportes al desarrollo nacional; aportes que deben ser más que graduar a los y las bachilleres que recibimos de los colegios y liceos públicos y que en la gran mayoría de los casos no logran insertarse en el mercado laboral correspondiente a su campo de estudios. 

El debate debe ser sincero y, como he plateado antes, debe no sólo estar acompañado de un mea culpa de cada uno y una de los y las que integramos la familia universitaria y que en menor o mayor grado hemos contribuido al descalabro institucional de la UASD y de su imagen publica si no, y sobre todo, de la disposición de cada sector de renunciar a los groseros privilegios de los que hemos venido disfrutando en detrimento de la credibilidad y confianza depositada en nuestra institución por el pueblo dominicano que con su sacrificio nos sustenta.

Cuando en el próximo mes de junio los y las universitarios y universitarias nos veremos en la obligación estatutaria de elegir a las nuevas autoridades que han de dirigir los destinos de la UASD durante los próximos cuatros años (2018-2022), estando en juego el futuro de la academia; en este año 2018 que recién inauguramos se hace necesariamente más que imprescindible que nos aboquemos al debate, a la reflexión sincera y con ello a la firme determinación de hacer una profilaxis interna de toda la praxis académica, administrativa y gerencial de nuestra institución.

Estamos en la obligación moral de preservar esta academia para las futuras generaciones y esto será posible solo en base a la conciencia social colectiva de profesores y profesoras, estudiantes, empleados y empleadas que en conjunto con las autoridades, el gobierno y el acompañamiento de la sociedad, luchemos hombro a hombro para superar las debilidades que venimos, si muy cierto que heredando de décadas de irresponsabilidad gubernamental, pero también profundizando con nuestra irresponsabilidad para administrarnos y nuestra vocación para pensar solo en nuestros beneficios particulares y apetencias políticas y grupales.

Las simpatías políticas son legitimas pero deben estar orientadas a elegir a las personas idóneas para llevar a cabo las transformaciones profundas que requiere la UASD. De lo contrario estaremos enterrando de manera definitiva el futuro de esta academia y de los y las que solo cuentan con nosotros para superarse académicamente y contribuir a la movilidad social de sus familias y al desarrollo del país y, lo que resulta aun peor, llenando las arcas de aquellos y aquellas para quienes la educación es un negocio muy lucrativo y no un derecho fundamental de los y las dominicanos y dominicanas.


*El autor es estudiante y servidor universitario



sábado, 4 de noviembre de 2017

Paradojas del gremialismo irresponsable

Neo Carmona*

Ing. Santiago Guillermo, Pte. FAPROUASD 
Justo cuando en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) deberíamos estar concentrados en cumplir cabalmente el programa académico del presente semestre, tomando en cuenta que diversos factores, incluyendo dos fenómenos atmosféricos consecutivos, nos han hecho perder bastante tiempo y clases y que a principios del mes de diciembre nos vamos de vacaciones colectivas hasta el mes de enero y el personal docente hasta finales de enero o principios de febrero.

Justo cuando lo que debería es procurarse que el programa académico sea agotado debidamente en las aulas y de esta forma aprovechado por los/as estudiantes que al final somos quienes pagaremos las consecuencias por no adquirir los conocimientos necesarios de un programa “sancochao”.

Justo cuando el gobierno necesita un foco de distracción para desviar la atención sobre la corrupción y la impunidad imperantes en nuestro país.

Justo cuando más estamos al acecho de los enemigos de la UASD y de la educación superior pública.

Justo cuando el “liderazgo” gremial debe exhibir mayor muestra de sensatez, madurez y responsabilidad políticas y compromiso social, poniendo los intereses de UASD, del estudiantado y de la sociedad en sentido general por encima de la politiquería barata, de sus problemas personales y malquerencias con las autoridades.

Justo cuando deberíamos ocuparnos de ser ejemplo y no darle motivos a la opinión publica y nacional para que, con justa razón, vomiten a nuestros/ profesores y profesoras y despotriquen contra la universidad y su imagen pública.

Justo cuando debería ser todo lo contrario, inescrupulosos y demagogos irresponsables se proponen sumir a la universidad en el caos, paralizando la docencia y que los/as estudiantes perdamos más clases y que sigamos siendo los/as más perjudicados así como una institución digna de mejor suerte y de un liderazgo gremial menos irresponsable y perverso; menos dispuesto a enterrar este patrimonio del pueblo dominicano con tal de lograr sus malsanos objetivos.

Pero un día ahorcarán blancos. Ojalá que pronto.


*El autor es estudiante y servidor universitario 


jueves, 10 de agosto de 2017

La disyuntiva de una ASODEMU sin razón de ser

Neo Carmona*

Si estamos de acuerdo en que la función principal de la ASODEMU es luchar y defender los derechos y conquistas de los/as trabajadores/as de la Universidad Primada de América, debemos estar también de acuerdo en que si el gremio no cumple con esa función, ni con ninguna otra, salvo claro está, garantizar prebendas y canonjías para sus depredadores/as, entonces no tiene razón de ser.

Estamos hablando de una entelequia, de una estructura mafiosa colegiada que solo sirve para preservar intereses de un grupo de pseudo dirigentes que han asaltado la función gremial, consiguiendo así desnaturalizar el sindicato de los trabajadores y trabajadoras universitarios/as dignos/as de mejor suerte.

En octubre, mes en que estatutariamente deben celebrarse las elecciones de la ASODEMU, o elegimos una directiva auténtica, funcional, que devuelva el gremio al servicio de los intereses de los/as servidores/as administrativos/as o, necesariamente, disolvemos a la ASODEMU pues más corrupción no podemos permitir que allí se siga reproduciendo impunemente.

Ya está bueno!!!

*El autor es estudiante y servidor universitario


Nota: no son todos/as los/as que están, ni están todos/as los/as que son.


miércoles, 22 de marzo de 2017

¡Hasta por equivocación… nos matan!

*Neo Carmona

Son alarmantes los altos niveles de delincuencia que se viven en República Dominicana, lo que constituye uno de los principales males que nos afectan como nación.

No estamos seguros en ninguna parte, ni nuestras familias. Donde quiera que nos movemos estamos expuestos a que desaprensivos delincuentes nos asalten, agredan físicamente y hasta nos maten para despojarnos del sacrificio de nuestro trabajo.

No hay seguridad ciudadana y resulta aún peor que no haya una respuesta efectiva del Estado y los agentes policiales que en la mayoría de los casos, sirven de inspiración y cómplices a los delincuentes cuando no es que son ellos mismos los propios malhechores.  

No contamos con un grado mínimo de seguridad y tranquilidad en el país en el que obligatoriamente tenemos que vivir y criar a nuestros hijos e hijas. Claro está, hasta que nos lo permitan “los dueños de nuestras vidas”.

Hogares destruidos, niños y niñas en la orfandad debido a que han perdido a sus padres en manos de criminales, son otras de las secuelas más traumáticas que nos deja el auge de la delincuencia y falta de seguridad que hacen invivible las calles de nuestro país.

La muerte de Delcy Miguelina Yapor, al ser impactada por una bala mientras transportaba niños y niñas al colegio, hecho ocurrido en el sector Evaristo Morales cuando el ex raso de la Fuerza Aérea, Franklin Padilla, disparó su arma contra dos desalmados que escapaban luego de asaltar a una señora, es sólo la última y más desgarradora muestra de que la delincuencia e inseguridad se han adueñado del país y hasta por equivocación nos matan.

Este flagelo es un mal social frente al cual el gobierno y la policía nacional deben actuar y dar respuestas tan contundentes como efectivas, directamente proporcionales a la proliferación de esta maldita epidemia.


*El autor es estudiante y servidor universitario