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"El corazón del árbol sabe hacia donde tiene que crecer".
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lunes, 27 de abril de 2026

A 51 días de la victoria: Jorge Asjana y la mayor fuerza electoral en la historia de la UASD

Neo Carmona 

A poco más de cincuenta días de las elecciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la dinámica política universitaria ha entrado en una fase decisiva. Lo que inicialmente parecía una competencia abierta se ha transformado, con el paso de los meses, en la consolidación de un liderazgo que ha logrado reunir el más amplio respaldo que recuerde la historia electoral de la Universidad Primada de América. La candidatura del doctor Jorge Asjana David se ha convertido, más que en la única opción, en un verdadero punto de convergencia de las principales fuerzas académicas, estudiantiles, administrativas y políticas vinculadas al quehacer universitario y de la vida nacional. 

Las encuestas más serias y rigurosas coinciden en una realidad difícil de ignorar: Jorge Asjana supera ampliamente el 75 % de la intención del voto. Esa cifra, extraordinaria en cualquier escenario electoral, adquiere dimensiones históricas cuando se analiza en el contexto de la UASD, institución caracterizada por la pluralidad de ideas, la intensidad de sus debates y la competitividad de sus procesos democráticos. No se trata de una ventaja coyuntural, sino más bien de la expresión numérica de una trayectoria ejemplar, construida sobre décadas de servicio, entrega y compromiso con la universidad al servicio de los mejores intereses de la República Dominicana.

El respaldo que hoy concita Jorge Asjana tiene raíces profundas. Es el resultado de una vida dedicada al fortalecimiento institucional, a la defensa de la UASD pública, abierta, plural, democrática e inclusiva; y a la promoción de una universidad cada vez más vinculada a las grandes necesidades nacionales. Su nombre despierta respeto entre profesores, admiración entre estudiantes y confianza entre empleados administrativos. Pocas figuras han logrado alcanzar, simultáneamente, reconocimiento profesional, legitimidad política y afecto humano en una comunidad tan diversa y exigente. 

La dimensión de este apoyo no tiene precedentes. A menos de dos meses de las elecciones, la candidatura de Asjana ha desbordado los límites tradicionales de las alianzas universitarias. Los principales grupos académicos, estudiantiles y administrativos han decidido cerrar filas en torno a su proyecto, convencidos de que representa la continuidad de los avances institucionales y la profundización de las transformaciones necesarias para el futuro de la academia estatal. 

De igual manera, los más importantes líderes de los principales partidos políticos nacionales le han expresado su respaldo, reconociendo en Jorge Asjana no solo al académico, sino también al estadista universitario capaz de proyectar a la UASD hacia una nueva etapa de vinculación con la sociedad y el desarrollo nacional sostenible.

Uno de los hechos más reveladores del actual momento político ha sido la decisión de destacadas figuras que aspiraban legítimamente a la rectoría de declinar sus proyectos personales para sumarse a esta gran causa institucional. Este gesto, profundamente democrático y de gran valor político, confirma la existencia de un consenso extraordinario alrededor de la figura del doctor Asjana.

La maestra Rosalia Sosa Pérez, referente moral de la sociedad civil y actual vicerrectora de Extensión; el maestro Ramón Desangles Flores, ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales y vicerrector administrativo; el maestro Wilson Mejía, vicerrector docente; el maestro Nino Feliz, ex vicerrector de Extensión; así como el maestro Pablo Valdez, secretario general de la universidad, han decidido aportar su liderazgo, experiencia y capital político a esta candidatura. Su integración fortalece aún más una coalición que desde ya se sabe como la más grande en la historia electoral uasdiana.

A este impresionante respaldo se suma el apoyo de los principales decanos, decanas, directores generales de recintos, centros y subcentros universitarios en toda la geografía nacional. La candidatura de Jorge Asjana ha logrado algo excepcional: unir a la universidad en toda su dimensión territorial, académica y humana.

Pero si hay un elemento que otorga una dimensión verdaderamente histórica a este proceso, es el respaldo unánime de los ex rectores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Doctor Julio Ravelo Astacio, doctor Edilberto Cabral Ramírez, doctor Porfirio García Fernández, doctor Franklin García Fermín, doctor Iván Grullón Fernández y doctora Emma Polanco Melo representan distintas épocas, corrientes y visiones de la institución. Que todos ellos coincidan en apoyar a Jorge Asjana constituye una señal inequívoca de confianza, legitimidad y reconocimiento a su capacidad de liderazgo.

Este apoyo intergeneracional simboliza la continuidad de la mejor tradición universitaria y la certeza de que la UASD se encamina hacia un liderazgo capaz de honrar su pasado mientras construye su futuro.

Mención aparte merece el Movimiento Académico Universidad Para la Sociedad (UNPASO), organización que ha servido como columna vertebral de este extraordinario proceso político. Su estructura, disciplina y visión estratégica han sido determinantes en la consolidación de la candidatura de Asjana.

Sin embargo, el verdadero corazón de UNPASO reside en sus fundadores e integrantes. Hombres y mujeres que, desde los momentos más complejos, apostamos por una visión, defendimos un proyecto y trabajamos con perseverancia cuando el camino aún no ofrecía certezas. Nuestra lealtad jamás vaciló; nuestro compromiso nunca se negoció.

Fuimos nosotros quienes, con paciencia histórica, con trabajo silencioso y con una fe inquebrantable, sentamos las bases de lo que hoy se ha convertido en el movimiento político universitario más poderoso del presente. No buscamos privilegios ni reconocimientos personales; asumimos, más bien, la responsabilidad de construir una alternativa para la universidad y para el país.

En cada jornada, en cada aula, en cada recinto, en cada encuentro, las huellas de UNPASO han estado presente. Nuestro sacrificio, entrega y su convicción forman parte esencial de esta victoria que ya comienza a perfilarse en el horizonte.

A 51 días de las elecciones, Jorge Asjana David no solo encabeza las preferencias; encarna la esperanza colectiva de una universidad más fuerte, más moderna y más comprometida con la nación.

Lo que hoy vive la UASD trasciende una simple campaña electoral. Es la consolidación de una visión, la victoria anticipada de un proyecto y la confirmación de que, cuando la experiencia, la unidad y la lealtad se encuentran, la historia inevitablemente cambia de rumbo.

El autor es servidor universitario

 


sábado, 25 de abril de 2026

Jorge Asjana y la urgencia de una cultura de paz

Neo Carmona

En una sociedad donde la violencia parece abrirse paso, con demasiada frecuencia, en los titulares de los principales medios de comunicación, resulta imprescindible escuchar voces capaces de convocar a la reflexión oportuna, al compromiso y a la acción necesaria. Precisamente, eso hizo el doctor Jorge Asjana David durante el cierre de campaña en San Juan de la Maguana, al llamar a un gran esfuerzo nacional para enfrentar uno de los desafíos más complejos que actualmente enfrenta la República Dominicana: la violencia.

Las palabras del doctor Asjana trascienden el escenario político-electoral universitario. Constituyen, en esencia, una interpelación directa a toda la sociedad dominicana. Cuando un líder académico con su autoridad y dimensión política coloca sobre la mesa un problema de semejante magnitud, está asumiendo con responsabilidad el papel histórico que corresponde a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en la construcción de una mejor nación.

La UASD no es simplemente una institución de educación superior; es el patrimonio cultural y social más importante del país, conciencia crítica de la República, así como el legado más tangible de la Revolución de Abril del 1965 y del Glorioso Movimiento Renovador del 1966. Desde sus aulas, sus investigaciones y su compromiso social, ha contribuido decisivamente al desarrollo democrático, cultural y científico del pueblo dominicano. Por ello, el llamado de uno de sus principales hijos, el doctor Asjana, adquiere una dimensión aún mayor: recuerda que la academia no puede permanecer indiferente ante los problemas que laceran a la sociedad a la que se debe.

La violencia no se combate únicamente con medidas coercitivas. Su erradicación demanda educación, formación en valores, oportunidades para la juventud, fortalecimiento institucional y, sobre todo, liderazgo moral. Es precisamente en ese terreno donde la Universidad Primada de América está llamada a desempeñar un rol protagónico. Formar profesionales competentes es una misión esencial; formar ciudadanos comprometidos con la paz, la convivencia y la justicia social, es una obligación aún más trascendente y necesaria.

La reflexión de Asjana revela una visión de universidad profundamente conectada con la realidad nacional. Una universidad que no se limita a otorgar títulos, sino que participa activamente en la transformación de la sociedad. Una universidad que entiende que su responsabilidad va más allá de los campus y las aulas, proyectándose hacia cada comunidad, cada familia y cada espacio donde se construye ciudadanía.

En momentos en que la sociedad dominicana demanda referentes éticos y liderazgos responsables, este tipo de pronunciamientos fortalece la esperanza colectiva. La nación necesita instituciones sólidas y dirigentes que, como el doctor Jorge Asjana, sean capaces de interpretar las preocupaciones de la gente, pero también de ofrecer rutas posibles hacia las soluciones a las problemáticas que les afectan.

El liderazgo universitario, cuando se ejerce con visión de país, se convierte en un poderoso instrumento de transformación social. Y la UASD, bajo la conducción comprometida de Asjana con los mejores intereses nacionales, volverá a ser un faro de pensamiento, de orientación y de servicio.

La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, constituye una amenaza para la convivencia democrática, el desarrollo económico y la estabilidad social. Combatirla requiere la participación articulada del Estado, la familia, la escuela, los medios de comunicación y la sociedad civil. En esa alianza imprescindible, la UASD debe ocupar un lugar central.

Las palabras del doctor Jorge Asjana nos recuerdan que las universidades no solo forman profesionales; forman el futuro. Y cuando una universidad pública asume con valentía su compromiso social, toda la nación avanza.

La República Dominicana necesita más reflexiones como esta, más liderazgos comprometidos como el del próximo rector de la UASD, doctor Jorge Asjana, dispuesto a colocar el bienestar colectivo por encima de cualquier interés particular. Ese es, sin duda, el camino hacia una sociedad más segura, más justa y más humana.

El autor es servidor universitario

lunes, 20 de abril de 2026

Jorge Asjana o cuando la coherencia se convierte en destino

Neo Carmona

Hay momentos en la vida en los que ya no basta solo con observar, ni con reconocer en silencio. Hay momentos en los que la historia —incluso la historia pequeña, la que se construye en los pasillos, en las aulas, en las decisiones cotidianas— obliga a tomar posición. Este es uno de ellos. 

Porque después de tanto andar, de tantas jornadas compartidas, de tantas batallas visibles y silenciosas dentro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), hay algo que ha dejado de ser percepción para convertirse en certeza: no todos los liderazgos son iguales. No todas las trayectorias pesan lo mismo. 

Y en ese contraste inevitable, el nombre del doctor Jorge Asjana David se levanta con una fuerza que no proviene del discurso, sino de la coherencia. Porque se puede hablar de institucionalidad, pero otra cosa es vivirla. Se puede invocar el amor por la Universidad Primada de América, pero otra cosa es demostrarlo cuando no hay cámaras, cuando no hay aplausos, cuando lo único que queda es el compromiso. Es ahí donde se construyen las diferencias reales que hacen a Jorge grande. 

Asjana no es el producto de una coyuntura. Ni mucho menos una respuesta improvisada a un momento electoral determinado. Es el resultado de años de trabajo a tiempo completo, de presencia constante, de decisiones que muchas veces no fueron fáciles, pero sí necesarias. Y eso, en un escenario donde abundan las promesas rápidas y los entusiasmos pasajeros, marca una línea divisoria. Porque la lealtad —la verdadera— no se proclama en tiempos cómodos. Se prueba cuando sostener una posición implica costo. Y en ese terreno, pocos pueden exhibir una hoja de ruta tan clara, tan firme, tan consistente como la de Asjana. 

Pero hay algo aún más profundo: el respeto a la academia. En medio del ruido político, de las tensiones naturales de cualquier proceso, Jorge Asjana ha mantenido una convicción que no se negocia: nuestra UASD no es un instrumento, es un fin en sí misma. Es conocimiento, es pensamiento crítico, es formación de ciudadanos para servir a los mejores intereses del país. Y todo proyecto que aspire a dirigirla debe partir de esa premisa. No hacerlo sería, sencillamente, desvirtuarla.

Por eso, este no es un momento cualquiera. No es un proceso electoral más. Es una decisión sobre que tipo de universidad queremos seguir construyendo. Si una donde prevalezca la improvisación elegante, el discurso correcto pero vacío, la presencia intermitente. O una donde el liderazgo tenga raíces, donde el compromiso esté probado, donde la institucionalidad no sea un adorno, sino una práctica diaria. Y es ahí donde la figura de Asjana deja de ser simplemente una opción para convertirse en una referencia inevitable. No porque no existan otros. Sino porque no todos representan lo mismo. 

Al final, cada proceso electoral desnuda realidades, quita capas y obliga a mirar más allá de la superficie. Y cuando eso ocurre, lo que queda no es la propaganda. Es la trayectoria. Y esa trayectoria, cuando es sólida como la de nuestro próximo rector, no necesita adornos. Solo necesita que se le reconozca. Porque hay momentos en los que elegir no es apostar. Es asumir, con plena conciencia, el rumbo que se quiere tomar. 

Y este, sin duda, es uno de esos momentos.

El autor es servidor universitario


martes, 17 de febrero de 2026

Jorge Asjana y su equipo de vicerrectores: garantía de estabilidad y dirección correcta para la UASD

Neo Carmona


Quienes tenemos la responsabilidad de acompañar de cerca al próximo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), doctor Jorge Asjana David, sabemos que este proceso no se trata de una contienda electoral cualquiera, sino de la oportunidad ineludible de devolverle a nuestra institución la estabilidad institucional que necesita para avanzar, conforme a nuestro compromiso social con los hijos e hijas del pueblo dominicano, así como también con el desarrollo sostenible del país.

Nuestra UASD es el patrimonio social y cultural más importante del país, la que le ha hecho los más grandes y mejores aportes a la nación. Por tanto, no puede ser conducida desde la improvisación o desde proyectos sin estructura. Gobernarla exige experiencia, conocimiento profundo de su dinámica interna y un equipo capaz de ejecutar decisiones complejas sin poner en riesgo el equilibrio institucional. Esa es la razón por la cual este proyecto se ha construido con rigor, integrando liderazgos académicos con trayectoria probada y legitimidad propia.

Asjana representa una forma de liderazgo basada en la conducción, no en la confrontación. Su visión parte de una premisa sencilla pero decisiva: la universidad solo podrá transformarse si primero logra consolidar su gobernabilidad. Sin estabilidad no hay reformas duraderas, sin dirección clara no hay avances sostenibles.

El equipo que lo acompaña confirma esa vocación de responsabilidad. La doctora Rossel Fernández, Vicerrectora Docente; el doctor Antonio Ciriaco Cruz, Vicerrector Administrativo; la maestra Juana Encarnación, Vicerrectora de Investigación y Postgrado; y el maestro Gerardo Roa Ogando, Vicerrector de Extensión; aportan equilibrio entre las funciones esenciales de la universidad y garantizan que la gestión no dependerá de voluntades individuales, sino de una estructura académica preparada para gobernar en beneficio de la nación, de la Universidad Primada de América y de toda la familia universitaria.

Respaldar al doctor Jorge Asjana David y su gran equipo de vicerrectores es apostar por una rectoría que priorice el orden institucional, la calidad académica, la transparencia, la investigación, la vinculación pertinente con la sociedad y la proyección nacional e internacional de la UASD. Es confiar en un liderazgo que entiende que la transformación verdadera no se construye con discursos, sino con trabajo, planificación y sentido de responsabilidad histórica.

La universidad necesita avanzar con seguridad, no con incertidumbre. Y en ese camino, este proyecto representa hoy la garantía más sólida de estabilidad y dirección.

El autor es servidor universitario

miércoles, 11 de febrero de 2026

Eulogio respalda a Asjana o cuando el liderazgo reconoce liderazgo

Neo Carmona

La reciente proclamación del doctor Jorge Asjana David como próximo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para el período 2026–2030, con el apoyo comprometido del maestro Eulogio Silverio y del Movimiento Académico Generatio Nova Univérsitas, representa un momento de significativa trascendencia para nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Este respaldo no es un acontecimiento menor. Generatio Nova Univérsitas —consolidado como un núcleo académico de elevado prestigio, con presencia firme en los principales recintos y facultades de la UASD— ha sido históricamente un espacio de reflexión, compromiso institucional y proyección intelectual dentro de la Universidad Primada de América. Su apoyo al doctor Asjana es, a todas luces, una manifestación de confianza en una propuesta que trasciende los discursos tradicionales para centrarse en la articulación de una visión institucional sólida y orientada hacia un futuro de mayor excelencia y calidad.

El maestro Eulogio Silverio, actual director de la Escuela de Filosofía y aspirante a decano de la Facultad de Humanidades, es una personalidad sobresaliente dentro de la UASD. Su trayectoria académica, marcada por una formación profunda, pensamiento crítico y compromiso continuo con la creación del conocimiento, lo ubica como una figura de referencia obligada para la comunidad docente y estudiantil. Eulogio Silverio ha sido coordinador general de Generatio Nova Univérsitas, un movimiento que desde sus orígenes se planteó como un puente entre la herencia académica y la adaptación a los desafíos contemporáneos de la educación superior.

Este respaldo colectivo de Generatio Nova no solo representa un acto de adhesión política: consolida a Asjana como líder indiscutible de la simpatía profesoral, así como de las principales fuerzas políticas dentro de la comunidad académica y de la República Dominicana. La universidad, más que la  institución educativa por excelencia del país, es refugio genuino de pluralidad intelectual donde confluyen diversas miradas y propuestas. Que un grupo tan influyente y respetado como Generatio Nova dé su apoyo a Asjana indica que su propuesta política y académica ha logrado captar la confianza de los más importantes sectores asociados al pensamiento crítico, la gestión universitaria y la transformación institucional.

La importancia de este apoyo radica también en la proyección estratégica que implica. La UASD enfrenta desafíos complejos: desde la digitalización de procesos académicos, pasando por el fortalecimiento de la investigación, hasta la modernización institucional que responda a las demandas de una sociedad globalizada. El respaldo de Generatio Nova, con un bagaje académico consolidado y presencia activa en la vida universitaria, confirma que la candidatura de Asjana no solo tiene peso electoral, sino también el más sólido respaldo institucional y académico para una gestión con visión moderna y participativa.

En paralelo, es necesario hacer una valoración amplia y positiva del profesor Eulogio Silverio. Su proyección como candidato al decanato de la Facultad de Humanidades, sumada a su historial académico y liderazgo dentro de Generatio Nova Univérsitas y de la propia institución, lo convierten en una pieza clave dentro del proyecto institucional que hoy se construye en la UASD. Su trayectoria —que incluye formación avanzada, años de docencia y ejercicio crítico de la filosofía en entornos académicos diversos— es una garantía de aporte intelectual y de gestión con sentido humanístico, no solo para la facultad que aspira dirigir sino, además, para toda la universidad.

En definitiva, el respaldo de Eulogio Silverio y de Generatio Nova Univérsitas al doctor Jorge Asjana David no solo refuerza la candidatura sólidad y firme de nuestro próximo rector, sino que también simboliza la unión de enfoques académicos, visión institucional y estrategias transformadoras, construyendo alianzas decisivas para el desarrollo y futuro de la universidad y del pueblo dominicano que tanto nos necesita.

El autor es servidor universitario

lunes, 2 de febrero de 2026

Anatomía de un enano miserable


Neo Carmona


Aquí no hay coincidencias, solo realidades.


Como enano miserable no es un error del sistema: es su subproducto más tóxico. En esta condición se hizo a sí mismo con el entusiasmo con el que se cultiva cada día. Es un ser humano que hizo de la vileza un método y de la traición una carrera. Donde otros desarrollan carácter, él desarrolló mañas. Donde otros aprendieron límites, él aprendió atajos y ningún límite, nada de escrúpulos.

Su vida entera es una estafa emocional. Usa a su familia como escudo, coartada o chantaje, según convenga. Los exhibe cuando necesita legitimarse y los esconde cuando estorban. Para él, los vínculos no se honran: se rentabilizan. Así, un día te podría llevar a su finca con tu familia. Otro, te llevaría al cine con su esposa y juntos te darían una charla motivacional de los pros y contras de irte o no a vivir a NY. Y otro tanto, iría sin mayores sonrojos con una de sus hijas hasta tu barrio a buscar a tu hijo, casi para adopción. Recuerden que dije que no tiene límites en cuanto a perverso.

Patético hasta el tuétano, bajo de estatura física y microscópico de espíritu, este engendro moral carece de una sola convicción que no esté subordinada a su sed de poder. Su ética es desechable; su palabra, biodegradable. Cambia de principios como de camisa, con la diferencia de que la camisa se lava.

No tiene amigos. Nunca los tuvo. Ni uno solo que pueda llamarlo a medianoche sin pedir nada a cambio. No hay compañeros de infancia, ni recuerdos compartidos, ni risas genuinas. Su biografía está llena de nombres que ya no lo reconocen. La gente huye incluso de su pasado.

Proveniente de la pobreza rural extrema, jamás dignificó sus orígenes. Muy por el contrario, por humildes los reniega, los convirtió en excusa para ser prepotente. No superó la miseria: la refinó. En el lugar donde nació no dejó nostalgia, sino alivio cuando se fue. Y ninguna casa que visitar.

Es un impostor con complejo de redentor, un arribista que confunde traición con inteligencia política y conspiración con visión estratégica. Capaz de socavar a su propio líder, de atentar contra su integridad familiar, de cuestionar su carácter ante otros cuando no logra que este actúe en contra de su equipo y amigos. No le tiembla el pulso, ni la lengua, para enlodar a la familia de quien lo impulsó, de morder la mano que le dio de comer y lo acogió como gente y luego posar como si fuera un faro moral. El cinismo es su idioma materno.

Su odio es íntimo y constante. Acomplejado hasta lo patológico —incluso en lo más elemental de su hombría— detesta a cualquiera que no pueda controlar, manipular o empequeñecer. No tolera la grandeza ajena porque evidencia su pequeñez. 

Cobarde estructural, jamás confronta. Opera en la sombra, susurra intrigas, fabrica rumores y luego se esconde detrás de discursos grandilocuentes. Se proclama valiente desde la retaguardia. Un pusilánime con megáfono.

Así es el miserable: un error humano con ambición desbordada, un vacío con cargo, un resentido con micrófono, condenado a la soledad incluso cuando manda. Nadie le respeta.

Porque el poder no lo engrandece.

Solo lo desnuda.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

El mensaje equivocado del rector a la UASD y al país


Neo Carmona

 


Con una ejecución presupuestaria que supera los 20,000 millones de pesos en este último año, el maestro Editrudis Beltrán Crisóstomo se ha convertido en el rector que mayor respaldo económico y logístico ha recibido de gobierno alguno en la historia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Este apoyo proviene del presidente Luis Abinader, quien —como ha quedado demostrado— cree en la educación superior y reconoce a la Universidad Primada de América como uno de los pilares fundamentales del desarrollo nacional. 

Este presupuesto sin precedentes ha permitido a la actual rectoría operar sin mayores contratiempos, realizar aumentos salariales y garantizar al personal docente y administrativo la conquista del sueldo 14, una demanda histórica largamente esperada por la familia universitaria. 

Si la UASD no atraviesa una crisis, sino que por el contrario vive su mejor momento financiero; si no hay pandemia, ni duelo nacional, ni calamidad alguna que lo justifique, la pregunta obligada es: ¿por qué el rector decidió no realizar la tradicional fiesta navideña de la familia universitaria? 

Ese encuentro —quizás el único espacio genuino de confraternización entre uasdianos y uasdianas, más allá de simpatías políticas— ha sido históricamente un escenario de integración, de reencuentro y hasta de competencia simbólica entre aspirantes a la rectoría, donde el aplauso del público marcaba afinidades y liderazgos, como ocurría no hace mucho tiempo. 

Pero el problema no termina ahí. 

Resulta aún más preocupante que el rector, principal garante y responsable de salvaguardar la institucionalidad y carácter académico de la UASD, participara junto a sus funcionarios más cercanos en una fiesta de naturaleza política, promovida ante la comunidad como “La fiesta oficial de los uasdianos”, y realizada nada menos que en el mismo escenario tradicionalmente utilizado para la auténtica fiesta institucional de la UASD. 

Si sumamos a esto que funcionarios del más alto nivel utilicen expresamente los símbolos de la academia, así como una narrativa política diseñada para confundir y disfrazar una actividad eminentemente proselitista, presentándola a los universitarios como su acostumbrada fiesta de fin de año, con el único fin de beneficiar a un candidato en particular, entonces estamos hablando de una actitud malsana, desleal y éticamente cuestionable que merece el repudio de todos y todas. 

Este hecho no puede interpretarse de otra manera que como una grave falta de criterio institucional, así como un uso indebido de la investidura rectoral y de la autoridad que confiere dirigir la principal universidad pública del país. No estamos hablando de un encuentro informal en un ventorrillo cualquiera. Estamos hablando del rector magnífico de la institución académica más importante de la República, la que ha realizado los más grandes y trascendentes aportes a la sociedad dominicana. 

El rector no debe dejarse mal aconsejar. Su responsabilidad histórica es gobernar, cerrar bien su gestión y construir un legado digno. Lo que se desprende de esta jugarreta política no beneficia a la UASD, no honra al país y deja al rector muy mal parado ante los universitarios y la sociedad en general. 

No puedo terminar este escrito sin lamentar, profundamente, el hecho de que los uasdianos, después de un año de bonanza, arduo trabajo y sacrificio por la institución, nos hayamos quedado con un intento vil de engaño en lugar de nuestra merecida fiesta navideña. 

El autor es servidor universitario