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lunes, 27 de abril de 2026

A 51 días de la victoria: Jorge Asjana y la mayor fuerza electoral en la historia de la UASD

Neo Carmona 

A poco más de cincuenta días de las elecciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la dinámica política universitaria ha entrado en una fase decisiva. Lo que inicialmente parecía una competencia abierta se ha transformado, con el paso de los meses, en la consolidación de un liderazgo que ha logrado reunir el más amplio respaldo que recuerde la historia electoral de la Universidad Primada de América. La candidatura del doctor Jorge Asjana David se ha convertido, más que en la única opción, en un verdadero punto de convergencia de las principales fuerzas académicas, estudiantiles, administrativas y políticas vinculadas al quehacer universitario y de la vida nacional. 

Las encuestas más serias y rigurosas coinciden en una realidad difícil de ignorar: Jorge Asjana supera ampliamente el 75 % de la intención del voto. Esa cifra, extraordinaria en cualquier escenario electoral, adquiere dimensiones históricas cuando se analiza en el contexto de la UASD, institución caracterizada por la pluralidad de ideas, la intensidad de sus debates y la competitividad de sus procesos democráticos. No se trata de una ventaja coyuntural, sino más bien de la expresión numérica de una trayectoria ejemplar, construida sobre décadas de servicio, entrega y compromiso con la universidad al servicio de los mejores intereses de la República Dominicana.

El respaldo que hoy concita Jorge Asjana tiene raíces profundas. Es el resultado de una vida dedicada al fortalecimiento institucional, a la defensa de la UASD pública, abierta, plural, democrática e inclusiva; y a la promoción de una universidad cada vez más vinculada a las grandes necesidades nacionales. Su nombre despierta respeto entre profesores, admiración entre estudiantes y confianza entre empleados administrativos. Pocas figuras han logrado alcanzar, simultáneamente, reconocimiento profesional, legitimidad política y afecto humano en una comunidad tan diversa y exigente. 

La dimensión de este apoyo no tiene precedentes. A menos de dos meses de las elecciones, la candidatura de Asjana ha desbordado los límites tradicionales de las alianzas universitarias. Los principales grupos académicos, estudiantiles y administrativos han decidido cerrar filas en torno a su proyecto, convencidos de que representa la continuidad de los avances institucionales y la profundización de las transformaciones necesarias para el futuro de la academia estatal. 

De igual manera, los más importantes líderes de los principales partidos políticos nacionales le han expresado su respaldo, reconociendo en Jorge Asjana no solo al académico, sino también al estadista universitario capaz de proyectar a la UASD hacia una nueva etapa de vinculación con la sociedad y el desarrollo nacional sostenible.

Uno de los hechos más reveladores del actual momento político ha sido la decisión de destacadas figuras que aspiraban legítimamente a la rectoría de declinar sus proyectos personales para sumarse a esta gran causa institucional. Este gesto, profundamente democrático y de gran valor político, confirma la existencia de un consenso extraordinario alrededor de la figura del doctor Asjana.

La maestra Rosalia Sosa Pérez, referente moral de la sociedad civil y actual vicerrectora de Extensión; el maestro Ramón Desangles Flores, ex decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales y vicerrector administrativo; el maestro Wilson Mejía, vicerrector docente; el maestro Nino Feliz, ex vicerrector de Extensión; así como el maestro Pablo Valdez, secretario general de la universidad, han decidido aportar su liderazgo, experiencia y capital político a esta candidatura. Su integración fortalece aún más una coalición que desde ya se sabe como la más grande en la historia electoral uasdiana.

A este impresionante respaldo se suma el apoyo de los principales decanos, decanas, directores generales de recintos, centros y subcentros universitarios en toda la geografía nacional. La candidatura de Jorge Asjana ha logrado algo excepcional: unir a la universidad en toda su dimensión territorial, académica y humana.

Pero si hay un elemento que otorga una dimensión verdaderamente histórica a este proceso, es el respaldo unánime de los ex rectores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Doctor Julio Ravelo Astacio, doctor Edilberto Cabral Ramírez, doctor Porfirio García Fernández, doctor Franklin García Fermín, doctor Iván Grullón Fernández y doctora Emma Polanco Melo representan distintas épocas, corrientes y visiones de la institución. Que todos ellos coincidan en apoyar a Jorge Asjana constituye una señal inequívoca de confianza, legitimidad y reconocimiento a su capacidad de liderazgo.

Este apoyo intergeneracional simboliza la continuidad de la mejor tradición universitaria y la certeza de que la UASD se encamina hacia un liderazgo capaz de honrar su pasado mientras construye su futuro.

Mención aparte merece el Movimiento Académico Universidad Para la Sociedad (UNPASO), organización que ha servido como columna vertebral de este extraordinario proceso político. Su estructura, disciplina y visión estratégica han sido determinantes en la consolidación de la candidatura de Asjana.

Sin embargo, el verdadero corazón de UNPASO reside en sus fundadores e integrantes. Hombres y mujeres que, desde los momentos más complejos, apostamos por una visión, defendimos un proyecto y trabajamos con perseverancia cuando el camino aún no ofrecía certezas. Nuestra lealtad jamás vaciló; nuestro compromiso nunca se negoció.

Fuimos nosotros quienes, con paciencia histórica, con trabajo silencioso y con una fe inquebrantable, sentamos las bases de lo que hoy se ha convertido en el movimiento político universitario más poderoso del presente. No buscamos privilegios ni reconocimientos personales; asumimos, más bien, la responsabilidad de construir una alternativa para la universidad y para el país.

En cada jornada, en cada aula, en cada recinto, en cada encuentro, las huellas de UNPASO han estado presente. Nuestro sacrificio, entrega y su convicción forman parte esencial de esta victoria que ya comienza a perfilarse en el horizonte.

A 51 días de las elecciones, Jorge Asjana David no solo encabeza las preferencias; encarna la esperanza colectiva de una universidad más fuerte, más moderna y más comprometida con la nación.

Lo que hoy vive la UASD trasciende una simple campaña electoral. Es la consolidación de una visión, la victoria anticipada de un proyecto y la confirmación de que, cuando la experiencia, la unidad y la lealtad se encuentran, la historia inevitablemente cambia de rumbo.

El autor es servidor universitario

 


sábado, 25 de abril de 2026

Jorge Asjana y la urgencia de una cultura de paz

Neo Carmona

En una sociedad donde la violencia parece abrirse paso, con demasiada frecuencia, en los titulares de los principales medios de comunicación, resulta imprescindible escuchar voces capaces de convocar a la reflexión oportuna, al compromiso y a la acción necesaria. Precisamente, eso hizo el doctor Jorge Asjana David durante el cierre de campaña en San Juan de la Maguana, al llamar a un gran esfuerzo nacional para enfrentar uno de los desafíos más complejos que actualmente enfrenta la República Dominicana: la violencia.

Las palabras del doctor Asjana trascienden el escenario político-electoral universitario. Constituyen, en esencia, una interpelación directa a toda la sociedad dominicana. Cuando un líder académico con su autoridad y dimensión política coloca sobre la mesa un problema de semejante magnitud, está asumiendo con responsabilidad el papel histórico que corresponde a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en la construcción de una mejor nación.

La UASD no es simplemente una institución de educación superior; es el patrimonio cultural y social más importante del país, conciencia crítica de la República, así como el legado más tangible de la Revolución de Abril del 1965 y del Glorioso Movimiento Renovador del 1966. Desde sus aulas, sus investigaciones y su compromiso social, ha contribuido decisivamente al desarrollo democrático, cultural y científico del pueblo dominicano. Por ello, el llamado de uno de sus principales hijos, el doctor Asjana, adquiere una dimensión aún mayor: recuerda que la academia no puede permanecer indiferente ante los problemas que laceran a la sociedad a la que se debe.

La violencia no se combate únicamente con medidas coercitivas. Su erradicación demanda educación, formación en valores, oportunidades para la juventud, fortalecimiento institucional y, sobre todo, liderazgo moral. Es precisamente en ese terreno donde la Universidad Primada de América está llamada a desempeñar un rol protagónico. Formar profesionales competentes es una misión esencial; formar ciudadanos comprometidos con la paz, la convivencia y la justicia social, es una obligación aún más trascendente y necesaria.

La reflexión de Asjana revela una visión de universidad profundamente conectada con la realidad nacional. Una universidad que no se limita a otorgar títulos, sino que participa activamente en la transformación de la sociedad. Una universidad que entiende que su responsabilidad va más allá de los campus y las aulas, proyectándose hacia cada comunidad, cada familia y cada espacio donde se construye ciudadanía.

En momentos en que la sociedad dominicana demanda referentes éticos y liderazgos responsables, este tipo de pronunciamientos fortalece la esperanza colectiva. La nación necesita instituciones sólidas y dirigentes que, como el doctor Jorge Asjana, sean capaces de interpretar las preocupaciones de la gente, pero también de ofrecer rutas posibles hacia las soluciones a las problemáticas que les afectan.

El liderazgo universitario, cuando se ejerce con visión de país, se convierte en un poderoso instrumento de transformación social. Y la UASD, bajo la conducción comprometida de Asjana con los mejores intereses nacionales, volverá a ser un faro de pensamiento, de orientación y de servicio.

La violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, constituye una amenaza para la convivencia democrática, el desarrollo económico y la estabilidad social. Combatirla requiere la participación articulada del Estado, la familia, la escuela, los medios de comunicación y la sociedad civil. En esa alianza imprescindible, la UASD debe ocupar un lugar central.

Las palabras del doctor Jorge Asjana nos recuerdan que las universidades no solo forman profesionales; forman el futuro. Y cuando una universidad pública asume con valentía su compromiso social, toda la nación avanza.

La República Dominicana necesita más reflexiones como esta, más liderazgos comprometidos como el del próximo rector de la UASD, doctor Jorge Asjana, dispuesto a colocar el bienestar colectivo por encima de cualquier interés particular. Ese es, sin duda, el camino hacia una sociedad más segura, más justa y más humana.

El autor es servidor universitario

lunes, 20 de abril de 2026

Jorge Asjana o cuando la coherencia se convierte en destino

Neo Carmona

Hay momentos en la vida en los que ya no basta solo con observar, ni con reconocer en silencio. Hay momentos en los que la historia —incluso la historia pequeña, la que se construye en los pasillos, en las aulas, en las decisiones cotidianas— obliga a tomar posición. Este es uno de ellos. 

Porque después de tanto andar, de tantas jornadas compartidas, de tantas batallas visibles y silenciosas dentro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), hay algo que ha dejado de ser percepción para convertirse en certeza: no todos los liderazgos son iguales. No todas las trayectorias pesan lo mismo. 

Y en ese contraste inevitable, el nombre del doctor Jorge Asjana David se levanta con una fuerza que no proviene del discurso, sino de la coherencia. Porque se puede hablar de institucionalidad, pero otra cosa es vivirla. Se puede invocar el amor por la Universidad Primada de América, pero otra cosa es demostrarlo cuando no hay cámaras, cuando no hay aplausos, cuando lo único que queda es el compromiso. Es ahí donde se construyen las diferencias reales que hacen a Jorge grande. 

Asjana no es el producto de una coyuntura. Ni mucho menos una respuesta improvisada a un momento electoral determinado. Es el resultado de años de trabajo a tiempo completo, de presencia constante, de decisiones que muchas veces no fueron fáciles, pero sí necesarias. Y eso, en un escenario donde abundan las promesas rápidas y los entusiasmos pasajeros, marca una línea divisoria. Porque la lealtad —la verdadera— no se proclama en tiempos cómodos. Se prueba cuando sostener una posición implica costo. Y en ese terreno, pocos pueden exhibir una hoja de ruta tan clara, tan firme, tan consistente como la de Asjana. 

Pero hay algo aún más profundo: el respeto a la academia. En medio del ruido político, de las tensiones naturales de cualquier proceso, Jorge Asjana ha mantenido una convicción que no se negocia: nuestra UASD no es un instrumento, es un fin en sí misma. Es conocimiento, es pensamiento crítico, es formación de ciudadanos para servir a los mejores intereses del país. Y todo proyecto que aspire a dirigirla debe partir de esa premisa. No hacerlo sería, sencillamente, desvirtuarla.

Por eso, este no es un momento cualquiera. No es un proceso electoral más. Es una decisión sobre que tipo de universidad queremos seguir construyendo. Si una donde prevalezca la improvisación elegante, el discurso correcto pero vacío, la presencia intermitente. O una donde el liderazgo tenga raíces, donde el compromiso esté probado, donde la institucionalidad no sea un adorno, sino una práctica diaria. Y es ahí donde la figura de Asjana deja de ser simplemente una opción para convertirse en una referencia inevitable. No porque no existan otros. Sino porque no todos representan lo mismo. 

Al final, cada proceso electoral desnuda realidades, quita capas y obliga a mirar más allá de la superficie. Y cuando eso ocurre, lo que queda no es la propaganda. Es la trayectoria. Y esa trayectoria, cuando es sólida como la de nuestro próximo rector, no necesita adornos. Solo necesita que se le reconozca. Porque hay momentos en los que elegir no es apostar. Es asumir, con plena conciencia, el rumbo que se quiere tomar. 

Y este, sin duda, es uno de esos momentos.

El autor es servidor universitario